jueves, 25 de agosto de 2011

El maestro en una cultura del espectáculo, diez recomendaciones para llevar a cabo la labor educativa


    1.    Se debe buscar la manera de llegar al estudiante, los tiempos cambian, las generaciones también lo hacen, cambian sus actividades, sus expectativas, sus realidades, sus actitudes y aptitudes. Lo anterior sugiere que el educador replantee sus prácticas en el sistema educativo para guiar a las generaciones a alcanzar los objetivos propuestos.
   
  2. Los elementos visuales ocupan un papel fundamental en la vida de las nuevas generaciones, las emociones, los pensamientos y todo lo que se puede desencadenar a causa de la imagen, la mayoría de las veces termina aislado o sencillamente no se integra con otros saberes. Resulta clave que el docente se incluya dentro de la cultura del espectáculo, así, al conocerla y participar en ella sabría cómo vincularla con los conocimientos, la escuela y el alumno.

3.     La escuela no debe seguir apartándose a las nuevas formas de expresión y comunicación, por el contrario, ha de funcionar como un agente activo y reflexivo. La representación visual como la imagen, es tan valiosa como la palabra y debe ser tratada como tal.


   4.    La complementariedad es identificada por Ferres como factor esencial en la sintonía entre maestro y estudiante. Explotar la relación discordante entre racionalidad y emotividad es pertinente y acertada.

  5.  ¿Cómo despertar el dinamismo en los estudiantes identificados como miembros activos en la cultura del espectáculo? A través del uso de la emoción como agente eficaz que incita a resultados productivos.  

  6.  Para desarrollar estructuras cognitivas adecuadas, es oportuno que el maestro cuente con buenos referentes teóricos, Ferres se vale de grandes figuras como Piaget y Freud, además de, señalar como ideal conocer los deseos de los alumnos, para despertar su curiosidad y posteriormente moverlos hacia la acción.

7.  La intelectualidad no es el motor de un buen maestro, conocer en profundidad el contexto en el que se mueve no solo él, sino también sus alumnos actúan como base para direccionar las expectativas de cada uno.

8. Las estrategias de enseñanza son fundamentales en el proceso de la mediación pedagógica, por lo que permite el desarrollo de las habilidades, capacidades y destrezas  por parte del docente y de los alumnos en su proceso de aprendizaje.


9. La palabra y la imagen son expresiones que movilizan el interés del alumno, así que no es solamente el aspecto tecnológico el que puede llegar a activar las “ganas” de aprender. Evaluarse a sí mismo, evaluarlos a ellos, siempre percibiendo muy bien lo que está alrededor, permite un enriquecimiento que actúa en pro de la labor educativa.  

10.El maestro del espectáculo no reniega en contra de la tecnología: televisión, internet, radio, por el contrario explota sus bondades como herramienta edificadora del conocimiento, claro está, con un enfoque de reflexivo que permita pensar detalladamente en la actividad realizada con la finalidad de hallar una conclusión y posiblemente llegar a retroalimentaciones.

sábado, 20 de agosto de 2011

Sintaxis de la imagen

Actividad


Pasividad


Simetría


Asimetría


Complejidad


Continuidad


Distorsión


Equilibrio


Espontaneidad


Exageración


Fragmentación


Luminosidad


Neutralidad


Plano


Profundidad


Predictibilidad


Realismo


Simplicidad


Transparencia - Opacidad


Variación


Juxtaposición

jueves, 18 de agosto de 2011

Crónica de un avión

¡El avión! Pensé aquél día, recordando las palabras del profesor Wilson Gómez: “Muchachos, necesito que entiendan que es muy importante llevar la didáctica al salón de clase, por eso, un avión, ustedes van a ser los creadores de un avión, pero no cualquier avión, este será un avión que vuele” ¡miéeeercoles! ¿Que vuele? A duras penas sé hacer un barquito de papel que resista algunos segundos en el agua (y eso lo aprendí porque cogí un libro cuando tenía más o menos 9 años y siguiendo los pasos logré hacerlo) pero, un avión, yo nunca he podido con los aviones…

Entonces me puse en la tarea de buscar cómo se hace un avión. Si pude con el barquito, cómo carajos no iba a poder con un avión, me repetía una y otra vez, observando con detenimiento las variadas opciones para crear uno. Tantas vueltas di, que terminé decidiéndome por lo que había pensado en un principio: ¡el clásico avioncito de papel! Entonces busqué un papelito y comencé a seguir las instrucciones, con calma, con total curiosidad, de repente creí que volvía a mi niñez, fueron varios los minutos con esa sensación, mezcla de curiosidad, expectativa y deseo de que saliera bien mi experimento.  

¡Finalmente lo logré! ahora necesito que el condenillo no me haga quedar mal, necesito que vuele, como dijo el profe, o bueno, que al menos permanezca algunos segundos embelezado con la fuerza del aire o que por alguna razón persevere en el intento de mantenerse elevado mientras yo lo observo con los pies puestos en la tierra.